La Tierra está girando más rápido, ¿tendremos que cambiar el reloj?

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La Tierra está girando más rápido, ¿tendremos que cambiar el reloj?

Los científicos de todo el mundo están centrando su atención en un fenómeno que está provocando ciertas controversias. Y no solo en el mundo de la investigación científica, también podría acarrear algunos problemas en nuestra vida cotidiana. Desde hace algunos años, se ha comprobado que la Tierra está girando más rápido de lo habitual. No en vano, el 29 de junio de 2022 se registró como el día más corto de la historia. Esta diferencia, imperceptible para el ser humano, se calculó en 1,59 milisegundos menor a la duración media. 

Al parecer esta tendencia viene ocurriendo desde 2020 por lo que, de momento, no afecta en nuestro día a día. Sin embargo, y si se mantiene al alza, a la larga podría provocar algunos problemas en las medidas astronómicas, sistemas de comunicación, sistemas informáticos y los satélites. Pero ¿sabes a qué es debido y si realmente provoca alguna alteración en nuestra vida cotidiana? Y lo que es más enigmático ¿tendremos que cambiar el modo de medir el tiempo en nuestros relojes?


¿Por qué la Tierra está girando más rápido?

Según un estudio realizado por la Universidad Estatal Lomonosv de Moscú, la rotación de la Tierra ha ido elevando su velocidad desde 2016, sin dejar de hacerlo en los años siguientes. Es así como ha llegado hasta el 2022 con la cota más alta. 

Sin embargo, esta diferencia no ha sido lo suficientemente evidente como para trastocar nuestra vida cotidiana, sí lo suficiente como para que se genere un debate entre la corporación científica. Mucho más cuando este aceleramiento puede estar provocado por comportamientos inadecuados en el ser humano.

Más allá de teorías mágicas o misteriosas leyendas, el razonamiento científico es el único que puede poner luz a las razones de este cambio. Es así como han llegado a la conclusión de que esta aceleración se debe al cambio de las mareas. El constante derretimiento de los polos y los glaciares provoca un cambio en las mareas. Estas hacen que cambie también la atracción gravitatoria y con ello la rotación terrestre. 

¿Qué implicaciones tiene en nuestra vida cotidiana?

La medición universal es el tiempo atómico y si continúa la tendencia de ir acortando segundos, entonces esta medida también tendrá que cambiar. De hecho, los científicos ya proponen introducir un segundo año bisiesto negativo. Puesto que no se pueden cambiar las saetas o manecillas del reloj que van unidas a la rotación de la Tierra, se ajustará la escala del reloj atómico. Sin embargo, no parece que resulte algo eficaz, especialmente para los sistemas tecnológicos. 

Ateniéndonos a la realidad y a los datos constatados, en los últimos años, la Tierra tarda una media de 0,3 milisegundos menos cada día en dar la vuelta completa, algo que resulta imperceptible para los seres humanos. Aunque la duración de los días puede variar, no supone ningún problema para las actividades cotidianas. 

¿Tenemos que cambiar el reloj?

En realidad el tiempo que dura la rotación de la Tierra nunca ha sido exacto. De hecho, según algunos científicos, en los últimos siglos ha girado más lenta que en épocas anteriores, como por ejemplo entre los siglos XIV y XIX. Claro que en la actualidad los sistemas de medición son mucho más exactos lo que lleva a provocar cierta inquietud. 

Si buscamos la exactitud, cada año se deberían realizar las debidas correcciones, es decir, añadiendo o restando segundos intercalares en los relojes atómicos. En este caso, y puesto que la Tierra ha acelerado su giro, habría que restar un segundo a los relojes. Pero ¿qué consecuencias tendría ésto?

¿Por qué no van a cambiar los relojes?

Si la rotación de la Tierra continúa en este proceso de aceleración, sería necesario introducir un salto de segundo negativo. De esta forma se mantendría lo que se conoce como “tiempo civil” que a su vez se basa en los relojes atómicos que, a su vez, se basan en el ritmo solar, es decir, el movimiento del sol en el cielo. Esto supondría un importante inconveniente para elementos de medición precisos como son los astronómicos o los navales y los vuelos espaciales como los satélites. Sin olvidar los sistemas de comunicaciones e informáticos. 

Algunos científicos han concluido que lo mejor es dejar que la diferencia entre el tiempo astronómico y atómico se amplíe, de esta forma se podrán realizar los ajustes necesarios añadiendo una hora bisiesta

De momento, y puesto que la diferencia es mínima, no tendremos que alterar nuestros relojes que seguirán marcando la hora exacta, milisegundo arriba o milisegundo abajo,  cada día. Los científicos, mientras tanto, comprobarán que la aceleración no se hace más intensa. Solo el tiempo, y nunca mejor dicho, marcará las pautas a seguir.

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